Blanqueando La Mancha

Introducción:

Nos desplazamos hasta un pequeño pueblo de Cuenca, cuyo nombre es El Provencio, para explicar el encalado. Aquí aún se conservan construcciones realizadas con tapial, aunque su ejecución en la actualidad se ha perdido. Estos muros de tierra apisonada se encalan anualmente cada verano.

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Panorámica de muros de tapia encalados en El Provencio, Cuenca.

Un poco de historia:

El primer domingo de mayo se celebran Los Mayos. Los muchachos y muchachas recorren las calles del pueblo para escribir, en las paredes encaladas de las tapias, poemas y rimas a amigos o amores. Estos escritos denominados “mayos” y sus lienzos, las tapias encaladas, van de la mano encaminados hacia el mismo futuro, la extinción.

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Tapial con mayos de azulete

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Tapial con mayos casi desaparecidos por el tiempo

 

 

 

 

 

 

 

 

En un principio, utilizaban greda procedente de la limpieza de los pozos para pintar estos textos. Más adelante se comenzó a utilizar polvos colorantes, como el azulete, disueltos en agua. Estos pigmentos se utilizan para dar color a los zócalos de los tapiales, también llamados cintos, supongo que para proteger la zona más baja del muro encalado de posibles roces, de la salpicadura del agua de lluvia, etc. El azulete también servía y sirve para blanquear la ropa blanca.

Encalado Provencio

Fotografías de diferentes fachadas de tapial encalado y con los cintos de colores. La variedad de colores en los cintos es destacable.

Tras la fiesta de Los Mayos y ya pasada la fiesta de San Isidro, en torno al 15 de mayo, se comienzan a encalar las fachadas, tarea realizada normalmente por las mujeres.

La cal:

La cal aérea y el agua son los protagonistas de los encalados. La cal que usamos para encalar puede ser:

Cal viva: es la piedra caliza pura cocida y se encuentra en forma de terrones y empaquetada en bolsas.

Cal en pasta: cal aérea apagada con la adicción de abundante agua dá como resultado una pasta blanca y densa.

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Cal viva en terrón (1) y cal apagada en pasta (2).

Antiguamente se encalaba con cal viva, que se compraba al peso. Este tipo de cal ayuda a desinfectar las superficies, ya que absorbe todo resto de humedad de la pared pintada, eliminando cualquier tipo de vida. Esto era importante en las casas donde se vivía con gran cantidad de animales, mulas, gallinas, cabras, etc.

Actualmente se suele encalar con cal en pasta, suministrada en botes o bolsas de plástico. Se elige este sistema por ser más cómodo y rápido al saltarse el proceso del apagado de la cal, explicado a continuación.  Además, actualmente las viviendas no suelen necesitar un nivel de desinfección como antes.

Apagado de la cal:

La cal viva se apaga en bidones metálicos. Es preferible que los recipientes estén bien limpios.

Se van añadiendo los terrones de cal al agua, nunca al contrario, en una proporción de 5:1, cinco partes de agua por una de cal viva.

Una vez apagada la cal y cuando la temperatura ha disminuido se remueve bien para deshacer todos los terrones.

El apagado de la cal es un proceso peligroso debido a las altas temperaturas que se alcanzan, por lo que hay que tener en cuenta ciertas medidas de seguridad, de sentido común, y proteger bien todo el cuerpo.

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Apagado de cal viva en una bañera. Proyecto de construcción con balas de paja en Plasenzuela, Caceres.

La mezcla obtenida debe estar cubierta siempre con agua, para evitar la carbonatación de la cal con el CO2 del aire.

Aplicación:

Encontramos diversas formas de aplicar los encalados, que se va modernizando con el paso del tiempo.

Brocha: de diferentes tamaños y redondas. A las brochas se les ataba un palo para llegar a las zonas más altas.

Cazo: bote de hojalata al que se le corta la tapa y la mitad de sus paredes. El bote cortado se clavaba a un palo de madera de dimensiones variables, dependiendo de la altura a conseguir. En las casas había varios cazos de diferentes longitudes.

Con el bote se cogía la mezcla de cal y agua, y se lanzaba a la fachada. Era una tarea que requería bastante destreza para aplicar la pintura correctamente y en la zona visualizada, sino acababa sobre uno mismo o sobre la fachada del vecino.

Encaladora: máquina para encalar, que funciona con presión. Consta de un depósito metálico donde se vierte la mezcla de cal y agua filtrada, para evitar que se atasque con los caliches.  Cerrada la boca del depósito de forma hermética se aplica presión manualmente a través de un émbolo, que hace que la mezcla pase de la manguera flexible de plástico a la manguera metálica, al abrir la llave que separa ambos elementos. Finalmente sale a presión a través del difusor situado en la boca de la manguera metálica.

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Brocha para encalar (3)

Cazo de tirar cal

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Máquina para encalar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Encalado de los muros exteriores de una antigua casa de tapial, con máquina:

Preparación

– Plásticos y cartones para evitar manchar superficies con cal.

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Elementos necesarios para encalar

– Cal aérea en pasta, suministrada en botes de 20 kg.

– Agua, para mezclar con la cal y para limpieza.

– Jarra medidora.

– Palo de madera para disolver bien la cal con el agua.

– Embudo para verter la mezcla en el depósito de la máquina.

– Telas para filtrar la mezcla.

– Máquina de encalar.

– Escalera.

– Brochas de diferentes tamaños.

– Guantes de fregar.

– Gafas de protección.

– Ropa de trabajo.

– Un cubo de agua limpia para limpiarnos si nos cae cal.

– Un bote de vinagre, para calmar las quemaduras de cal.

Procedimiento

Utilizamos cal en pasta comprada en botes de plástico de 20 kg.

Protegemos con plástico todo lo que no queremos que se manche, carpinterías, barandillas, etc.

Mezclamos la cal con agua en una proporción entre 1:2 y 1:3, una parte de cal en pasta y de dos a tres partes de agua. Esta mezcla la removemos muy bien para que no queden grumos.

Vertemos la mezcla en el depósito de la máquina, siempre cribada con ayuda de varias telas superpuestas, para que no entren caliches y posos que obstruyan el difusor. Nos ayudamos de un gran embudo, sobre el que apoyamos las capas de las telas, para filtrar la mezcla.

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Plásticos para proteger las puertas y ventanas

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Haciendo la mezcla para el encalado

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Filtrando la mezcla en el depósito

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lleno el depósito, lo cerramos herméticamente y empezamos a aplicar presión manualmente con el émbolo, que tiene forma de T.

Cuando notamos que el depósito tiene suficiente presión, porque cuesta bajar el émbolo, abrimos la llave de la manguera metálica y la mezcla sale por el difusor.

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Encalando un muro de ladrillos

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Encalando la fachada de tapial

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Manguera metálica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por último, repasamos algunas zonas con brocha para dejar la superficie uniforme, y pintamos con un toque de azulete las huellas de las escaleras.

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Repasando con brocha

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Pintando de azulete las huellas de la escalera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se necesitan dos personas para encalar con máquina, una aplicando presión con el émbolo, y otra manejando la manguera telescópica.

Encalado de La Huerta con brocha:

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Comenzando a pintar La Huerta

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Encalando las tejas del alero

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Primer día de encalado

 

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Segundo día de encalado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(1) Fotografía de civilgeeks.com

(2) Fotografía de ecomateries.com

(3) Fotografía de barriodelpopulo.blogspot.com.es

 

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